Esta semana empezamos el curso con una dinámica que me pareció muy apropiada: la telaraña. Este ejercicio nos permitió ver eso que a veces obviamos y, por lo mismo, dejamos de lado su importancia: el hecho de que todos estamos interconectados. Nos hemos olvidado de que no sólo dependemos de otros seres humanos, sino dependemos de todos los seres vivos y los recursos abióticos del planeta para mantener el delicado equilibrio que nos permite a todos coexistir en el planeta.
Para mí, eso es una llamda de atención para actuar en lugar de sólo hablar. Ya que todos estamos interconectados en la gran red de la vida, nuestras aportaciones, por diminutas e insignificantes que parezcan, repercutirán en una o varias personas y esto puede empezar un "efecto cadena" para provocar ese o esos cambios que tanto hemos pedido y anhelado. Y no solamente es eso, sino es la responsabilidad de saber que nuestros errores y vicios pueden repercutir negativamente en la gran telaraña. Creo que la actividad ayuda de manera muy visual a hacer conciencia en los alumnos sobre esta cuestión.
La segunda sesión la dedicamos a revisar las políticas y objetivos del curso. Aunque resulta un poco más tediosa una actividad de este tipo, es importante llevarla a cabo para que los alumnos sepan lo que deben esperar del instructor y viceversa. Sobre esta sesión no encuentro gran cosa que comentar debido a su carácter casi totalmente académico, aunque reconozco su importancia dentro del desarrollo de la clase y las evaluacionesa correspondientes.
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